inicio -> Otro Interés

EL BAMBÚ

En las colinas de la provincia de Kuncheng, a los árboles más valiosos muchas veces se les pone una marca con el nombre del propietario. La manera habitual de conducir el agua desde los manantiales de la montaña hasta los valles es mediante canales hechos con troncos de bambú entrelazados y unidos entre sí.

Arriba, muy arriba en la escarpada ladera de la montaña, un pequeño manantial brotaba de la grieta de una roca, y descendiendo como un velo, como un rocío de arco iris, hacia el cobijo de una hondonada, formaba un paraíso radiante de verde, donde, incomparable por su belleza, destacando entre sus hermosos compañeros, se elevaba un esbelto bambú.

Ninguna hermosura de tierra o cielo había dejado de moldear y reflejar una correspondiente hermosura en aquella planta amada; su tronco delicado y flexible y su gloriosa corona de hojas puntiagudas y temblorosas destacan por su altura con oscilante gracia, susurrantes; y mientras le contemplaba parecía como si oyera yo una voz suave de su corazón: “Soy amado. Mi amo me ha puesto aquí, cerca de la fuente donde el agua nunca deja de manar, y toda mi belleza no me pertenece a mí sino a Él cuyo cuidado y amor me han hecho lo que soy. Su manantial nutre mis raíces, su brisa perfumada me acaricia, haciéndome fuerte y flexible hasta ser el más hermoso de los que me rodean.

Suyo soy, sólo Suyo y ¡he aquí Su nombre, grabado en mi tronco por Su propia mano amorosa! Cicatrices queridas, cuyos mismos dolores me son gozo sin par, ya que Su mano las hizo y ellas dan fe de que Él no se avergüenza de llamarme Suyo. Así proclama que soy amado por El”.

Mientras oía estas palabras me volví y he aquí subiendo por la cañada venía el Maestro, iluminada su faz con amor y ternura. Su voz me habló suavemente a través de las sombras: “Te necesito Abajo en la llanura los hombres desfallecen y mueren de sed. Tengo necesidad de ti para que ayudes a bajar mi agua viva: así podrán beber y vivir. ¿Estás dispuesto a rendirte en mis manos para que Yo pueda socorrerles”?

“Maestro mío, como quieras Tú” respondió el árbol. “Todo lo que tengo y soy es Tuyo. Úsalo tal como Tú tengas dispuesto. Pero yo no sé cómo puedo contribuir a tus propósitos. En cuanto a mí hace ya mucho tiempo que he bebido de tu agua viva, pero cómo puedo llevarla a otros, sólo Tú sabes cómo se puede hacer esto. Sin embargo soy Tuyo: tómame pues y úsame tal como Tú deseas”.

El Maestro habló y su voz aparecía tierna: “Sí, te tomaré y te usaré, amado mío, pero para ser usado debes aprender primero mediante el sufrimiento. Porque tengo que arrancarte, desmochar tu gloriosa corona de verde tembloroso y dejarte descubierto y desnudo. Entonces, fuera de este dulce hogar tuyo, serás llevado allá, a la lejana ladera de la montaña, donde, en tu dolor, a nadie tendrás cerca para ayudarte o consolarte. Ninguno de tus compañeros de este valle feliz estará contigo, sólo malas hierbas y zarzas espinosas. Aún más, tu mismo corazón llegará a romperse y a sangrar porque todas las barreras pequeñas dentro de ti tienen que ser eliminadas con agonía, para que mi agua viva pueda fluir sin estorbo, y aquellos sedientos beban abundantemente.

Sí, tendrás que morir, pero muriendo podrás llevar vida a otros. Dime entonces, ¿estás dispuesto?”.

Contuve la respiración esperando la respuesta del árbol. Entre susurros y temblando llegó la contestación: “Maestro, Tuyo soy, sólo Tuyo; tómame y haz conmigo Tu bendita voluntad. Me rindo a Ti. Morir por Ti es vida abundante y si con mi muerte puedo ayudar a llevar Tu agua de vida a hombres necesitados, me entrego voluntariamente.

Pero ¡oh! qué amor brillaba en Su faz mientras con hacha afilada, golpe tras golpe el Maestro derribó el árbol ahora ya en el suelo. Y continuó cortando –Su cara era una llama de amor-hasta quitar del todo la corona verde, su orgullo, su gloria, perdidos para siempre. Dejó a un lado el hacha y cogió una hoja afilada y puntiaguda; de punta a punta por el corazón del árbol la clavó, cruelmente, pero con sabia misericordia, para eliminar así las barreras que estorban el cauce por el que el Maestro tenía que hacer discurrir las aguas. Desnudo entonces, con el corazón quebrantado, lo cargó sobre Su hombro y se lo llevó por caminos pedregosos hasta un manantial escondido de agua pura que manaba de la ladera de la montaña. Lo puso ahí en el lugar que Él le había preparado, justo donde el manantial dulce y cristalino, atravesando su corazón abierto de arriba abajo pudiera correr sin estorbo, refrescando su agonía, musitando palabras suaves de simpatía y amor hasta que el árbol casi olvidaba el dolor.

Fue en busca de otros y los encontró y los trajo dispuestos todos a obedecer y rendirse a Su llamada. También a éstos el Maestro los puso en su sitio, cada uno unido a otro hasta que al fin descendía desde lo alto del manantial, de árbol en árbol, atravesando sus corazones quebrantados, a las llanuras calientes y abrasadas, el arroyo vivo que vertía dulce, fresco y transparente sus aguas. Y hombres casi muertos, que por largo tiempo yacían agonizando, acosados por la sed se levantaron y bebieron y proclamaban las noticias a lo lejos.

“La obra está terminada y el agua fluye. El hambre y la sed han terminado. Venid, venid y bebed, y alabad al Maestro que ha obrado por nosotros”.

Una vez más le oí preguntar amorosamente: “Amado, ¿te pareció caro el precio que pagaste para hacer bajar Mi agua a la llanura, para que estas almas sedientas y agonizando pudieran beber y vivir?

Con un canto profundo y gozoso oí responder al árbol: “Oh Maestro, oh Maestro mío, nunca hasta ahora, durante todos los años que exhibí mi belleza allí de donde tú me llamaste, conocí un gozo tan grande como el que hoy tengo. Por medio del dolor encontré un gozo que va más lejos que todo dolor. Al morir tengo una vida más abundante. Ay, si todavía tuviera diez mil vidas por dar, diez mil veces preferiría morir y morir, multiplicando mis angustias diez mil veces, si al final de todo viera Tu faz y supiera que he contribuido a hacer tu voluntad.”

J. L. MAXWELL

_______________________________________________________________________________ _______________________________________________________________________________

Ir al INICIO para seguir viendo más artículos como

crecimiento interior, ovnis, ciencia, misterio, cómic, familia, etc.

_______________________________________________________________________________

Si quieres conocer más sobre Jesús, escríbenos a

CURSOS BÍBLICOS POR INTERNET,

y totalmente GRATIS, en tu propia casa,

podrás estudiar y conocer más a Jesucristo y lo que Él quiere hacer contigo.

Para solicitar el curso gratuíto, rellena el siguiente formulario:

(Haz clic aquí) o escribe a: cbpalamos@cursosbiblicos.org

inicio -> Otro Interés