
Publicado en El Heraldo del Pueblo, Nº 201
A los dos meses del atentado del 11-M, es inevitable que el impacto emocional que produjo se vaya desvaneciendo. Especialmente para aquellos que no vivieron de cerca la tragedia, la vuelta a la normalidad es el resultado de la imparable erosión psicológica del tiempo. El dolor, la conmoción y la rabia exacerbados por la brutalidad terrorista dan paso a los sentimientos de toda índole que experimentamos habitualmente. Como decía una antigua canción, la vida sigue igual.
Es fácil imaginar lo que pasa por la mente de los ciudadanos cuando la muerte presenta su faceta más despiadada. En algunos casos, puede ser un sentimiento de horror puro y duro por la brutalidad misma de los hechos; en otros casos, puede haber una sed de justicia y hasta de venganza por que los asesinos paguen sus crímenes. Pero hay, además, una sensación generalizada que se coreó en distintas ocasiones con las palabras todos íbamos en el tren.Para unos, esa frase puede ser una expresión de solidaridad con las víctimas; para otros, de identificación con la nación española. Pero lo que sin duda significa para todos es que cualquiera de nosotros podía haber ocupado el lugar de aquellos que perdieron la vida en el criminal atentado. Y eso preocupa. Sabemos que no solo hay cientos sino miles de personas que mueren en el mundo de manera similar. Este año, por ejemplo, se recuerda el décimo aniversario de las matanzas en Ruanda que se estima dejaron sin vida a unas 800.000 personas. Sin embargo, la distancia física y cultural es una barrera lo suficientemente eficaz como para que una catástrofe humana de esa magnitud la sintamos como en carne propia. Pero el 11-M está demasiado cerca: muchos habían viajado en aquellos trenes, muchos conocían a los que iban en aquellos trenes; consecuentemente, todos íbamos en el tren.
Y eso tiene profundas implicaciones. No estamos tan seguros como creíamos. Nuestra vida pende de un hilo que unos cuantos desalmados pueden hacer caer sobre nuestra cabeza. Y esto todos lo sabemos en teoría. Pero cuando nos salpica la sangre desde la pantalla de nuestro televisor, cuando el hedor de los cadáveres en los periódicos nos entra por la nariz, entonces la teoría se convierte en una trágica realidad con nombres y apellidos que lleva el sello inconfundible de ese enemigo final que es la Muerte.
En efecto, nuestra vida es como un viaje en un tren. Lo tomamos al nacer; pasamos por distintas estaciones a lo largo de nuestra vida, pero no sabemos cuándo y cómo nos apearemos. Es más, cuando emprendemos este viaje, ni siquiera sabemos cuál es nuestro destino. Esto es algo que debemos averiguar a lo largo del trayecto y, hasta cierto punto, decidir; En palabras de Florence Nightingale: lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos con él.
Según la Biblia, hay un destino universal para los seres humanos: está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio (Hebreos 9:27). Pero dentro de ese destino común hay dos opciones:
Para la primera no hay que hacer nada especial: simplemente dejar que el tren de nuestra vida siga su curso hasta precipitarse en el abismo del Infierno; ese es el destino que merece nuestra rebelión contra Dios: y no hay víctimas inocentes en este caso.
Pero gracias a Dios hay una opción infinitamente mejor. Podemos cambiar de vía y tomar el camino nuevo y vivo que Él, Cristo, inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne en el sacrificio de la cruz (Hebreos 10:20). Esta es la senda estrecha que lleva a la vida y, desgraciadamente, son pocos los que andan por ella.
Es cierto que todos vamos en el mismo tren, pero no todos tenemos el mismo destino. Ahora puedes elegir el uno o el otro. Pero si no cambias de destino mientras estás a tiempo, cuando se presente la muerte, ya sea en forma de atentado, accidente o por cause natural, solo quedará cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios (Hebreos 10:27).
_______________________________________________________________________________
Lee también el tema relacionado sobre el 11 de septiembre: (Haz clic aquí)
_______________________________________________________________________________ _______________________________________________________________________________
Ir al INICIO para seguir viendo más artículos como
crecimiento interior, ovnis, ciencia, misterio, cómic, familia, etc.
_______________________________________________________________________________
Si quieres conocer más sobre Jesús, escríbenos a
CURSOS BÍBLICOS POR INTERNET,
y totalmente GRATIS, en tu propia casa,
podrás estudiar y conocer más a Jesucristo y lo que Él quiere hacer contigo.
Para solicitar el curso gratuíto, rellena el siguiente formulario:
(Haz clic aquí) o escribe a: cbpalamos@cursosbiblicos.org